En el mes de septiembre, celebramos el inicio y la culminación del movimiento por la Independencia de México; efemérides de suma importancia en nuestra historia, que ha permeado en el arte desde hace más de dos siglos. En esta ocasión, la pieza del mes conmemora la fiesta nacional con una investigación especial del Mexican Cultural Centre (MCC), alusiva al significado y mensaje masónico, en los símbolos y composiciones que podemos encontrar en diversas obras de arte mexicano.
Pluralismo político. Maqueta del Palacio Legislativo de San Lázaro
Es la iconografía una ciencia que permite releer desde diversos enfoques los mensajes propiciadores de la identidad cultural en un momento y contexto definido.
La obra Pluralismo Político, Maqueta del Palacio Legislativo desarrolla el discurso fundacional del mestizaje en un paralelismo evolutivo de orígenes, influencias, luchas y suma de saberes; un crisol de la denominada raza cósmica.
Las grandes culturas del México prehispánico, cuyo origen mítico está asociado al maíz, se contrapone a la europea: resultado de las grandes culturas, sus elementos de identidad se funden en el quinto sol radiante y el escudo nacional, representación de la lucha de los opuestos; es decir, un símbolo de la acción y la reacción sociocultural ideológica del nuevo orden en ascenso.
Entre la escuadra y el compás, se desarrolla una composición de elementos alusivos al trabajo, al desarrollo de las capacidades de creación y sostenimiento de la Gran Obra; inclusive, están grabados la transformación ideológica en los grandes momentos históricos de este país.
El ejercicio de la autoridad está representado por la mano con el mazo, cuya contraparte significa la justicia en ejecución bajo los más sublimes fines de libertad y fraternidad. La mano con el compás está asociado a la creación e impulso de ideales ejecutados desde los saberes y generadores de oportunidades; ambos elementos son la construcción de lo simbólico en el templo tras las columnas, ya que unen la analogía de los poderes universales de la naturaleza.
La imagen de la paloma representa la paz, libertad, pureza, igualdad y fraternidad, cuyo resultado se verá plasmado en la constitución de influencia liberal y de avanzado cuño universal. La búsqueda de todo ideal deberá venir acompañado con la esencia transformadora del respeto a las creencias; por ejemplo, la estrella de cinco puntas en la mano no es más que la sublime búsqueda de esta síntesis social, cultural e ideológica que tiende a transformar la masa crítica del conocimiento en un mundo donde las influencias conllevan a un status quo demoledor de la identidad cultural.
Sólo una religión, sólo un sendero marcado, sólo la guía que señala la ruta a seguir, es el camino hacia la transmutación de esta sociedad cósmica que obedece a los secretos de la naturaleza misma y que sólo a pocos les han sido transmitidos de generación en generación estos conocimientos de los arcanos menores y mayores. Así pues, se vuelve a retomar la oposición de las fuerzas como elementos de acción y reacción sociocultural ideológica del pueblo en ascenso, representada por la serpiente y el águila.
Antonio Galván García y Eduardo Estala Rojas
Elementos iconográficos

Dibujo de la pieza legislativa
La pieza se presenta como una composición de fuerte carácter simbólico, articulada mediante manos, instrumentos, figuras animales, formas geométricas y emblemas que aluden al dominio, la voluntad, el conocimiento y la transformación. Los distintos elementos parecen integrarse en una misma estructura visual, en la que cada figura participa de un discurso relacionado con la acción humana, el ejercicio del poder y el desarrollo espiritual dentro de la tradición masónica.
Entre los motivos más reiterados se encuentra la mano, entendida como emblema real, signo de dominio e instrumento de la maestría. Su representación cambia de acuerdo con el objeto que sostiene o con el gesto que realiza. La mano acompañada por el mazo expresa la voluntad activa previa al conocimiento. El mazo o mallete, por sí mismo, representa en la masonería la inteligencia actuante y perseverante, además de la voluntad ejecutora y el poder. La mano abierta adquiere, en cambio, un sentido de invocación: al mostrarse como si arrojara semillas, se convierte en imagen de la esperanza puesta en acción.
Otras manos incorporan objetos que amplían el significado de la composición. La que sostiene una estrella representa al hombre liberado de aquello que impide su desarrollo. La mano con cincel expresa nuevamente la voluntad en acción y la fuerza primigenia del espíritu operando frente a sus opuestos. De esta manera, las manos no aparecen solamente como partes del cuerpo humano, sino como instrumentos visibles de voluntad, creación, dominio y transformación.
El compás ocupa también un lugar relevante dentro del conjunto. Asociado con las ciencias exactas y con la musa Urania, representa el dinamismo constructor y las actividades creadoras. Como instrumento de una inteligencia planificadora e imaginativa, simboliza la fuerza creativa, la actividad intelectual calculadora y la inteligencia misma. Se relaciona asimismo con la justicia, la mesura y la verdad, y constituye un atributo de disciplinas como la geometría, la astronomía, la arquitectura y la geografía. Cuando aparece sostenido por una mano, su significado se dirige al ejercicio de las virtudes de prudencia, justicia, templanza y veracidad mediante la práctica de la medida.
La presencia de la paloma introduce un elemento de serenidad dentro de esta sucesión de signos. Representa el amor y la paz y, en la tradición griega, se encuentra asociada con la armonía y con Afrodita. Sostenida por una mano, adquiere un sentido relacionado con el ejercicio de la razón en el acto de aprehender el mundo visible. A su lado, el libro o la ley representa la regla o norma conformadora del Estado y, al mismo tiempo, una representación simbólica del universo.
Otros elementos trasladan la mirada hacia una dimensión cósmica y espiritual. La estrella simboliza el microcosmos y al hombre universal; es presentada como imagen del mundo en formación, origen y centro de la creación. El Sol aparece como símbolo universal de la divinidad. Las espigas evocan a Annona, protectora de las cosechas entre los romanos, y dentro de la masonería representan el grado de Compañero, significando que en la Orden sus integrantes son abundantes como las espigas.
La corona aporta a la composición una imagen de gloria y triunfo y, en el ámbito masónico, constituye también un emblema de paz y unión. Su forma circular marca el carácter trascendental de aquello que corona y expresa la perfección y la participación en la naturaleza celeste. Visualmente establece una frontera y, al mismo tiempo, un vínculo entre aquello que se encuentra por debajo y lo que permanece por encima, separando lo terrenal de lo celestial y lo humano de lo divino. Como recompensa después de una prueba, contiene además la promesa de una vida inmortal y se convierte en insignia del poder y de la luz.
A esta idea de triunfo se suma el laurel, símbolo de inmortalidad y emblema de gloria asociado a Apolo. El círculo refuerza el sentido celeste del conjunto, pues representa el cielo, el tiempo y los límites, además del Sol de mediodía y, en su oposición, el Sol negro. La escuadra introduce, por contraste, la materialidad esclavizante del iniciado, condición que debe superar mediante la aprehensión continua de los secretos de la naturaleza.
Finalmente, el águila se incorpora como una figura de fuerza, velocidad, tamaño y valor. Como uno de los símbolos relevantes de la masonería, representa el poder y la libertad. En conjunto, la pieza reúne manos en distintas actitudes, instrumentos de trabajo y conocimiento, figuras celestes, animales y formas geométricas para construir una composición en la que se entrelazan voluntad, razón, poder, creación, perfección, trascendencia y libertad.



